¡Pobres vecinos!

Son las 18.30 y me dispongo a estudiar. Ya es hora de que quien se haya echado una siesta, esté ya bien despierto. Oigo el bostezo de mi vecino, sonoro y bien impostado, que confirma mis sospechas. Debe estar tranquilo en su casa pero no sabe la que se le viene encima.

Comienzo con los ejercicios de respiración para activar el diafragma. No sé a vosotros, pero a mí este músculo tan importante para el canto, me parece un misterio. En los distintos cursos que he hecho- dirección de coro, técnica vocal, etc.-, así como en un curso preparatorio de canto que hice cuando aún tenia pelo, me han dicho de todo: aprieta en el mismo sitio en el que lo haces cuando vas a cagar; es una cuestión de control mental; en fin, de todo. Pero sea como sea, yo hago mis ejercicios para activar ese músculo.

Ahora, vocalización. Al principio, en zonas cómodas, parece que al menos la voz funciona. A partir de ahí, cuando pasamos a la zona aguda, contorsionismo para buscar el lugar por donde pasar la voz. A todo esto, mi vecino ya ha decidido poner algo de música, seguro que para no oírme. Es normal, lo entiendo.

Y ahora empiezo con las obras. Primero "Se tu m`ami" de Pergolessi. Tiene un salto de sexto (lab3-fa4) que me trae por el camino de la amargura. Lo ensayo una y otra vez, y una y otra vez, mi vecino sube el volumen. Es un desastre pero yo no desespero. Me temo que mi vecino, sí. También hay otro pasaje en el compás 25 en el que hay que dar un fa4 que me resulta complicado. Me pongo con él. Repetición tras repetición, hasta que el pasaje, queda un poco más audible que ayer. Por fin me grabo para oírme después. No hay por dónde coger la interpretación pero está mejor que hace unos días: 

Ahora una obra nueva, una de Paisiello: "Nel cor piú non mi sento". Parece más sencila pero tiene también pasajes que me van a costar lo suyo. Repito esos fragmentos varias veces, pero el tercer bostezo de mi vecino me lleva a terminar el estudio por hoy.

Cuando salgo de mi casa, intento no encontrarme con mis vecinos. Los imagino en sus miradas intentando fulminarme. Pronto harán una concentración con este lema: ¿Por qué no te callas?

¡Pobres vecinos!

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